Migración de las aves
La migración es el desplazamiento estacional regular entre áreas de reproducción e invernada, impulsado sobre todo por el alimento y la duración del día, no simplemente por el frío.

Qué es la migración
La migración es el movimiento regular y predecible de una población entre dos o más regiones en épocas concretas del año, normalmente un área de cría utilizada en primavera y verano y otra no reproductora en otoño e invierno. Se diferencia tanto de la dispersión aleatoria de jóvenes que buscan territorio como de los desplazamientos irregulares de especies nómadas que cambian de zona según recursos impredecibles y no por el calendario.
El desencadenante principal es la disponibilidad de alimento, no la temperatura de forma directa. Especies insectívoras como la golondrina común y el vencejo común abandonan Rusia y Europa en otoño porque escasean los insectos voladores, no porque su plumaje no soporte el frío. La reducción de las horas de luz actúa como señal interna principal, pues anticipa el cambio estacional semanas antes de que falte comida y permite acumular grasa e iniciar el viaje.
Cómo se orientan
Las aves combinan varias señales. Muchas perciben el campo magnético terrestre mediante una proteína sensible a la luz en la retina, como si dispusieran de una brújula interna. También leen la posición del sol durante el día y el giro de las estrellas por la noche y, en rutas conocidas, reconocen costas, cordilleras y valles fluviales.
Las distancias varían enormemente. Un cernícalo vulgar que cría en Rusia central puede desplazarse solo unos cientos de kilómetros, mientras que el charrán ártico viaja entre regiones polares y recorre decenas de miles de kilómetros al año, una de las migraciones más largas de cualquier animal. Ambos extremos utilizan el mismo conjunto básico de mecanismos y responden a las mismas señales estacionales.


