Aves precociales y altriciales
Los polluelos precociales nacen móviles, cubiertos de plumón y capaces de alimentarse; los altriciales nacen ciegos, casi desnudos y totalmente dependientes.

Dos estrategias de eclosión
El desarrollo forma un espectro cuyos extremos se denominan precocial y altricial. Un polluelo precocial, como un patito de ánade real, nace cubierto de plumón, con ojos abiertos y capaz de caminar, nadar y buscar alimento en pocas horas. La madre guía y alerta más que alimentar directamente. Un polluelo altricial, como el del carbonero común, nace ciego, casi desnudo e incapaz de abandonar el nido o comer por sí mismo.
La mayoría de las aves cantoras son altriciales, mientras que aves acuáticas, galliformes y muchas limícolas son precociales. El patrón coincide con el tipo de nido: las especies que crían en suelo o agua, expuestas a depredadores, se benefician de jóvenes móviles y camuflados desde el primer día.
Formas intermedias
Pocas especies ocupan extremos absolutos. Los polluelos semiprecociales, frecuentes entre gaviotas, caminan al nacer pero permanecen cerca del nido y son alimentados. Los semialtriciales, típicos de garzas y rapaces, nacen con ojos abiertos y algo de plumón, pero siguen confinados. La garza real es un ejemplo: sus polluelos ven y tienen plumón, pero no pueden abandonar la plataforma ni alimentarse durante semanas.
La posición en el espectro resume gran parte de la biología reproductora: las especies precociales suelen poner más huevos y alimentar menos directamente a cada joven, mientras que las altriciales invierten intensamente en menos polluelos indefensos.


