Aves de Australia y Oceanía
El prolongado aislamiento dio a Australia y a las islas del Pacífico una avifauna dominada por linajes locales únicos, desde loros y melífagos hasta aves no voladoras de archipiélagos remotos.

Una avifauna modelada por el aislamiento
Australia y la región más amplia de Oceanía —que incluye Nueva Guinea, Nueva Zelanda y los numerosos grupos insulares dispersos por el Pacífico— poseen una avifauna modelada sobre todo por un aislamiento geográfico prolongado. Australia se separó de otras grandes masas terrestres hace decenas de millones de años, lo que permitió que grupos como los loros y los melífagos se diversificaran ampliamente en el continente sin una fuerte competencia de las familias dominantes en otras partes del mundo. Al mismo tiempo, muchas familias de distribución mundial nunca llegaron o no consiguieron establecer una presencia duradera.
En el conjunto del Pacífico, los grupos de islas aisladas produjeron de forma independiente sus propios linajes extraordinarios y con frecuencia muy localizados. Entre ellos figuran varias especies no voladoras que evolucionaron en ausencia histórica de depredadores terrestres. Este patrón de evolución insular se repite, con resultados concretos diferentes, en numerosos archipiélagos remotos de la región.
Una avifauna en gran medida diferenciada
A diferencia de las conexiones significativas que unen África y Norteamérica con la cobertura europea y rusa central del atlas, las aves nativas de Australia y Oceanía muestran muy poca coincidencia con las especies descritas en otras secciones. Un pequeño número de aves de origen europeo fue introducido en ciudades y tierras agrícolas australianas desde el siglo XIX y consiguió establecer poblaciones permanentes. Sin embargo, la mayor parte de la extraordinaria diversidad regional —loros, melífagos, aves del paraíso de Nueva Guinea y las singulares aves no voladoras o casi no voladoras de varias islas del Pacífico— pertenece a linajes sin representación cercana en el resto del atlas.
Estacionalidad
Las estaciones australianas son opuestas a las del hemisferio norte. La principal temporada reproductora se extiende en términos generales por la primavera y el verano, aproximadamente de septiembre a febrero. No obstante, el enorme tamaño del país y la amplitud de sus zonas climáticas —desde el norte tropical hasta el sur templado— hacen que este patrón varíe mucho según la región. En las islas del Pacífico, la estacionalidad suele depender más de las lluvias y de los ciclos de ciclones que de la temperatura, lo que añade nuevas diferencias regionales que las futuras páginas nacionales e insulares abordarán con mayor detalle.
Cómo crecerá esta sección
Australia inaugura la cobertura nacional de la región por su escala, su avifauna ampliamente documentada y muy peculiar, y su sólida infraestructura de observación e investigación. Con el tiempo se añadirán páginas sobre Nueva Zelanda, Nueva Guinea y los grupos insulares del Pacífico para representar la extraordinaria diversidad, a menudo muy localizada, del resto de Oceanía, siguiendo el enfoque de expansión gradual utilizado en todo el atlas.

