Corneja cenicienta
La corneja cenicienta (Corvus cornix) es un córvido muy inteligente de plumaje gris ceniza y negro que sustituye a la corneja negra completamente oscura en Europa oriental, Rusia y Escandinavia.

infoTitle
- latinName
- Corvus cornix
- family
- Corvidae
- wingspan
- 84–100 cm wingspanUnit
- season
- principalmente residente; las poblaciones más septentrionales son parcialmente migratorias de octubre a marzo
- diet
- Insectos, lombrices y otros invertebrados, Pequeños mamíferos, huevos y polluelos de otras aves, Carroña y residuos alimentarios humanos, Grano, fruta y otra materia vegetal
- conservationStatus
- LCLC
Aspecto
La corneja cenicienta (Corvus cornix) es un córvido de tamaño medio a grande, con una envergadura de 84–100 cm, una longitud corporal de 48–52 cm y un peso aproximado de entre 400 y 600 gramos. Su plumaje resulta inconfundible entre los córvidos europeos: el cuerpo gris ceniza —manto, pecho y vientre— contrasta de forma marcada con la cabeza, garganta, alas y cola negras y brillantes, creando un aspecto bicolor visible incluso a considerable distancia.
El pico es grueso, negro y ligeramente curvado hacia abajo en la punta, bien adaptado a una dieta omnívora que va desde sondear suelo blando en busca de invertebrados hasta desgarrar carroña. Los sexos son iguales y los juveniles se parecen bastante a los adultos desde muy pronto, con un gris solo algo más apagado y parduzco antes de la primera muda completa.
Distribución y hábitat
La corneja cenicienta ocupa una amplia área de Europa oriental y septentrional, Rusia y partes de Oriente Medio, sustituyendo en gran parte de ella a la corneja negra completamente oscura. Las dos se encuentran e hibridan en una estrecha zona de contacto que atraviesa aproximadamente Escocia, el norte de Alemania y partes de Europa oriental. La mayoría de las poblaciones son principalmente residentes, aunque las aves del extremo norte y este realizan movimientos migratorios parciales y se desplazan al sur entre octubre y marzo durante los años más fríos.
Es una especie extraordinariamente adaptable que prospera en casi cualquier hábitat abierto o semiabierto: tierras agrícolas, costas, brezales, bordes forestales y, cada vez más, pueblos y ciudades. Allí busca alimento con facilidad en parques, vertederos y asentamientos humanos, además de ocupar su medio rural tradicional.
Comportamiento y modo de vida
Las cornejas cenicientas son muy omnívoras y oportunistas. Consumen insectos, lombrices y otros invertebrados, pequeños mamíferos, huevos y polluelos de otras aves, carroña, residuos alimentarios humanos y distintos productos vegetales, incluidos grano y fruta. Esta flexibilidad explica buena parte de su éxito en una variedad tan grande de hábitats. Como otros córvidos, son notablemente inteligentes y pueden utilizar herramientas sencillas, resolver problemas de varios pasos para obtener alimento y recordar durante largos periodos la ubicación de decenas o centenares de reservas escondidas.
Fuera de la época reproductora suelen ser gregarias, forman bandadas de alimentación poco cohesionadas y, en algunos lugares, grandes dormideros comunales. Las parejas reproductoras, en cambio, defienden territorios estrictos y pueden mostrarse muy agresivas frente a intrusos, incluso aves rapaces mucho mayores, a las que acosan en grupos coordinados.
Reproducción
La corneja cenicienta construye un gran nido de ramas, normalmente en la parte alta de un árbol, aunque en zonas sin árboles puede colocarlo en una repisa rocosa, una torre eléctrica o un edificio. Lo reviste con materiales más blandos como lana, musgo o pelo. La puesta habitual contiene 3–5 huevos, incubados principalmente por la hembra durante 18–20 días. Los polluelos empluman aproximadamente a los 32–36 días y suelen permanecer asociados a sus padres algunas semanas más. En ocasiones ayudan a defender el territorio al año siguiente antes de dispersarse para reproducirse de forma independiente.
Datos interesantes
- Se ha observado a cornejas cenicientas dejando caer alimentos de cáscara dura, como nueces, sobre carreteras para que los vehículos los rompan y esperando después un intervalo seguro en el tráfico para recoger el contenido, un llamativo ejemplo de resolución de problemas semejante al uso de herramientas en un ambiente urbano.
- La estrecha zona híbrida donde se encuentran la corneja cenicienta y la negra se ha convertido en un importante sistema de estudio evolutivo para comprender cómo especies cercanas de plumajes distintos mantienen identidades separadas pese al cruzamiento continuo.
- Como muchos córvidos, pueden reconocer rostros humanos individuales y conservar durante mucho tiempo el recuerdo de personas que las han amenazado o alimentado, modificando a veces su conducta hacia individuos concretos durante meses o años.

