Comedero para aves
Un comedero aporta alimento suplementario, especialmente valioso en invierno, y permite observar aves de cerca, pero debe limpiarse con regularidad para evitar enfermedades.

Por qué y cuándo alimentar
Un comedero ofrece alimento suplementario a aves silvestres, sobre todo en invierno, cuando insectos, semillas y bayas escasean y las noches frías elevan mucho el gasto energético necesario para conservar la temperatura corporal. El carbonero común y el gorrión común los utilizan con facilidad, y en lugares con suministro constante pueden obtener allí una parte importante de su dieta invernal, aunque los recursos naturales siguen siendo fundamentales.
La alimentación en primavera y verano es opcional. Durante la cría se necesita cuidado: cacahuetes enteros o semillas grandes pueden atragantar a los polluelos si los adultos los llevan al nido. Se recomiendan alimentos pequeños y blandos o comederos que impidan retirar piezas enteras.
Mantenerlos seguros
Al concentrar aves de una zona amplia en una superficie reducida, un comedero también concentra la transmisión de enfermedades si no se mantiene correctamente. La tricomonosis y la salmonelosis se propagan cuando un individuo infectado contamina una superficie compartida. Limpiar con frecuencia, retirar semillas y excrementos del suelo y cambiar ocasionalmente la ubicación reduce mucho el riesgo. Si aparecen varias aves enfermas o muertas, conviene retirar el comedero, desinfectarlo y dejarlo fuera durante un tiempo.
Colocarlo cerca de arbustos proporciona una vía de escape frente a depredadores como el gavilán, que puede aprender a cazar junto a puntos de alimentación, pero debe seguir siendo visible para la observación.


